PAULA QUIERE UN IPHONE
Como la mayoría de adolescentes mi hermana pequeña Paula de 14 años está casi obsesionada con poder lucir un móvil iPhone, he de reconocer el gran trabajo por parte de Apple en conseguir que millones de personas deseen su marca en un sector tan competitivo. Paula no tiene una explicación de porqué iPhone, pero sabe seguro que es lo que quiere.
Con la llegada de una fecha señalada, como puede ser un cumpleaños, Paula informa a su familia sentada a la mesa de su deseo, un deseo que ronda los 600€. Los elegidos para hacer realidad su deseo son papá, mamá y el hermano mayor. Para su sorpresa recibe de las personas que son un ejemplo para ella tres respuestas cuanto menos, discrepantes entre sí, incluso alguna que discrepa con su petición.
Desde el primer momento papá deja clara una postura contraria a la compra:
- "No necesitas otro teléfono!!" "Es muy caro, no aprecias el valor de las cosas" "Tu madre y yo trabajamos muy duro para ganar ese dinero".
Parece ser que papa no va ser esta vez quien cumpla su deseo y además hace sentir mal a Paula dando a entender que no valora todo lo que le dan, pero ¿y mama? Mama siempre se muestra firme en principio, pero tras unas negociaciones y ruegos se atisban posibilidades:
- "Voy a ver si lo encuentro más barato o de segunda mano" "Bueno, pero es su cumple" "Si apruebas matemáticas te lo compro" "Si te lo compro a partir de ahora tienes que ayudar más en casa"
Vaya parece que tenemos una ganadora, la mamá, que se lleva un aprecio efímero de su hija. Pero Paula no quiere oír hablar de móviles de segunda mano, eso no es lo que se busca con un iPhone; y ya veremos lo de sacar la basura. Anteriormente ha habido estas negociaciones y alguien sigue sin cumplir su parte que se vuelve a negociar con cada nueva concesión.
Nos queda el hermano que también quiere hacer su oferta, aunque Paula ya va a prestar poca atención. Este hermano es un poco fastidioso y un flipado, se piensa que lo sabe todo y quiere ofrecer algo diferente:
- "Paula en vez de ser propietaria de un iPhone te ofrezco ser propietaria de Apple"
Paula lo mira extrañada, como iba a poder poseer una niña de 14 años una compañía que vale 1,38 billones.
- "Mira Paula conserva tu antiguo móvil que aún funciona y yo con el dinero para el iPhone te voy a comprar dos acciones de Apple, serás dueña de una pequeña parte de la compañía. Cuando seas mayor serán tuyas y si tienes paciencia puede que valgan muchísimo más que ahora; además cuando la compañía gane dinero en el futuro te dará a ti una pequeña parte."
Ahora sí que Paula ya no entiende nada. Su hermano aún no ha acabado y le comenta que como parte del trato tiene que echar un rato con él por las tardes a aprender lo que son esas acciones que le ha regalado y leerse un libro de educación financiera para niños.
Paula se revela incluso más que con papá, papá al menos ha dicho que no y punto. Este hermano quiere que además aprenda una cosa de la que no tiene ni idea, además de que se lea un libro. Paula no quiere un libro, Paula quiere un iPhone.
¿Quién quiere más a Paula? Si le preguntas a Paula papá seguro que no, quizás el solo intenta que Paula aprenda el valor del esfuerzo, pero a Paula solo le hace sentir como una garrapata que chupa de su esfuerzo.
Claramente es mamá la que más le quiere. Le da todo lo que pide, si eso no es amor, yo no sé que es. La intención de mamá es darle lo mejor a su hija, aunque ¿puede que haya un poco de compra de cariño? Su hija está en una edad que es difícil y se revela contra todo, con esta inversión mamá recibe un dividendo frugal de paz y tranquilidad.
Y su hermano, ¿le quiere? ¿Quiere al menos lo mejor para ella? Paula piensa que su hermano lo que no quiere es comprarle un iPhone y además siempre está igual queriendo darle lecciones, haciendo que trabaje por las cosas, Paula no lo entiende. ¿Y si su hermano quiere regalarle algo mucho más grande? Quizás quiere regalarle algo que a él le hubiese gustado recibir a sus 14 años. Puede ser que lo que quiere regalarle tenga un valor oculto y necesita tiempo para que aflore. A lo mejor es eso lo que le quiere regalar, la enseñanza de que las cosas importantes requieren tiempo y esfuerzo. Ya me gustaría a mí tener en cartera esas dos acciones. Dentro de 20 años pueden valer una fortuna. Quizás si Paula aprende sobre el interés compuesto con 14 años, en 20 años sea independiente financieramente.
Paula sabe que puede conseguir todo lo que quiere con solo pedirlo, no cree que necesite aprender nada nuevo, así ha sido hasta ahora. Cuando se lo han intentado negar entonces vienen discusiones, amenazas, insultos, reproches, hasta que se consigue y siempre se consigue. Incentivos perversos que diría Luis torras.
En un futuro no muy lejano Paula ya no podrá seguir pidiéndole todo a papá y mamá. Quizás a los 20, a los 25 o a los 30 años Paula se independice, pero quizás entonces sea demasiado tarde para madurar. Ahora Paula quizás busque esa figura en su pareja, alguien que le compre todo. El banco también le ofrece préstamos y puede conseguir todos los caprichos, ¿será que el banco quiere a Paula? O un nuevo papá, ¿papá estado quizás?
Limosnas, caridad, dinero gratis, ayuda mínima vital, tipos bajos de interés, ayuda humanitaria, derroche, consumismo, no skin in the game y un largo etcétera de incentivos perversos que diría Luis Torras. Pero hay que ser un desalmado para no querer ayudar a la gente que lo está pasando mal, hay que ser muy cabrón para tachar de garrapata a gente que simplemente ha nacido en el lugar equivocado, no ha recibido una educación financiera o ha tenido mala suerte. Bueno o quizás es el discurso que les ha funcionado hasta ahora, el que les da votos. Yo si algo se de matemáticas es que pobre=malo. También ser muy iluso para pensar que simplemente dando dinero creas riqueza. Emérito Quintana pregunto un día ¿si me dan unos títulos universitarios soy más inteligente? A lo mejor solo quieren comprar un aprecio efímero o un voto, "me está dando dinero, ¿si eso no es amor, yo no sé que es?"
En esta historia, aunque no lo parezca no hay malos ni buenos, solo damnificados y un poco de rabia de quien lo escribe. Os aseguro que no es culpa de nadie, es un poco de todos. Todos esos incentivos perversos unidos a una infantilidad gestada en generaciones hacen que lo queramos todo y lo queramos ya!! Una acción-reacción de inmediato, pensamos que todo está bajo nuestro control. Estamos muy acostumbrados a darle al interruptor y que se encienda la luz y a abrir el grifo y que salga agua.